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martes, 16 de marzo de 2010

El suicidio, principal causa de muerte no natural en España por primera vez




Las defunciones por accidente de tráfico se redujeron un 20,7 por ciento en 2008, por lo que dejaron de ser la primera causa externa de muerte entre la población española, posición que ocupaban hasta la fecha y que ahora corresponde a los suicidios. Así lo refleja la estadística de fallecimientos publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, los grupos de enfermedades causantes de fallecimiento que más aumentaron respecto al año 2007 han sido los trastornos mentales y del comportamiento, que han causado la muerte de 12.879 personas. La estadística revela que el patrón de mortalidad del año pasado fue similar al registrado en los últimos tiempos: la insuficiencia cardiaca superó al cáncer de bronquios y de pulmón.

SUBEN LAS MUERTES POR TRASTORNOS MENTALES

Los grupos de enfermedades causantes de fallecimiento que más aumentaron respecto al año 2007 fueron los trastornos mentales y del comportamiento, que subieron un 4,6% y causaron la muerte de 12.879 personas. Dentro de este grupo, el INE destaca la incidencia de las demencias, que provocaron la muerte de 11.973 personas de las que el 68,2% eran mujeres.

El año pasado se incrementaron asimismo las enfermedades del sistema nervioso, con un total de 17.432 defunciones, un 4,2% más que en el año anterior. Dentro de este grupo destaca la enfermedad de Alzheimer, que causó 10.349 fallecimientos (el 69,6% de ellos correspondieron a mujeres).

Entre las defunciones debidas a tumores malignos, el cáncer de mama volvió a ser el más significativo (6.051 fallecimientos, un 1,1% más que el año anterior), seguido del cáncer de colon (4.629 mujeres fallecidas, un 3,0% más). No obstante uno de los tumores que más aumentó la mortalidad entre las mujeres fue el cáncer de bronquios y pulmón. En 2008 aumentó un nueve por ciento, "confirmando su evolución ascendente de los últimos años", explicó el INE. También aumentaron un siete por ciento las muertes por cáncer de páncreas.

*Datos recogidos de los medios de comunicación.

Los especialistas nos alertan de que existen 5.000 casos nuevos por cada 100.000 habitantes cada año, lo que significa un curso evolutivo de la depresión.
En el 85% de los suicidios consumados existían antecedentes de depresión.
En el 99% de las afecciones psicosomáticas existen signos de depresión.


Freud en Duelo y melancolía, nos dice que el meláncolico muestra, una extraordinaria disminución de su amor propio, o sea, un considerable empobrecimiento de su yo. Este nos describe su yo como indigno de toda estimación, incapaz de rendimiento valioso alguno y moralmente condenable. Se dirige amargos reproches, se insulta y espera la repulsa y el castigo. Se humilla ante todos los demás y compadece a los suyos por hallarse ligados a una persona tan despreciable. Extiende su crítica al pasado y afirma no haber sido nunca mejor. El cuadro de este delirio de empequeñecimiento se completa con insomnios, rechazo a alimentarse y un sojuzgamiento, muy singular desde el punto de vista psicológico, del instinto, que fuerza a todo lo animado a mantenerse en vida.

Gracias a la terapia psicoanalítica, estos síntomas que atenezan al melancólico imposibilitándole el curso normal de su vida afectiva, laboral, social y creativa, manifiestan los primeros signos de mejoría, debido a la producción de un discurso que unido a la escucha analítica, dará cuenta de qué forma y cómo, padece el sujeto su malestar.



Elena Conchello.

domingo, 10 de enero de 2010

Un nuevo enfoque en los trastornos de la memoria y demencias.


Estamos acostumbrados, a que, ante una situación de olvido y distracción nos riamos de nuestra poca atención. A veces bromeamos sobre las causas de los olvidos, aparentemente sin relación con nosotros, pero es en esos momentos cuando dudamos de, si en el fondo, no tendremos cierta responsabilidad sobre ellos, ya que es a nosotros a quién le atañen.

El psicoanálisis contesta de forma científica sobre estos actos fallidos.

Freud entre 1901-1904, formulará en el texto Psicopatología de la vida cotidiana, la fundamentación de los porqués de tales lapsus, distracciones, olvidos, despistes, etc. No pudiendo sino preguntarnos, ante hechos tan aparentemente irrelevantes de nuestra vida cotidiana,- como olvidar los cumpleaños, las llaves de casa, el coche abierto y un sinfín de lapsus, singulares en cada caso-, porqué, cuánto de nosotros, está implicado en el olvido.

En el tratamiento psicoanalítico, decimos que no existen errores, sino equivocaciones, entendiendo la equivocación como posibilidad de no volver a repetirla gracias al análisis personal del paciente.

Mucho de los tratamientos actuales suministrados en centros gerontológicos, debieran reconsiderarse con el estudio desde la teoría psicoanalítica, teniendo en cuenta que la memoria no se deteriora, ni se agrava, ni la capacidad de habla se ve limitada.
En tanto no existe el profesional específico, que escuche lo que yo quiero decir, enseguida les diagnosticamos de trastorno de ideas delirantes, porque: “Como no encuentro sentido a esa concatenación de palabras, singulares en cada caso”, deshecho que el paciente pueda decir algo con interés para el criterio psicológico y/o médico psiquiátrico.

Nada de lo que el Hombre dice, le es ajeno en ese momento y circunstancias de su vida; Por eso, en los trastornos de la memoria y las demencias, se precisa de nuevas perspectivas así como de la inclusión de los psicoanalistas de forma explícita en las instituciones, residencias, centros de día, etc.

Se precisa de una escucha analítica para no negar la posibilidad de que el paciente hable y sea considerado. Un buen psicoanalista no escuchará ideas delirantes sin sentido, ya que en esas palabras, el paciente, expresa todo su mundo, todo lo que de forma reiterativa quiere decir.

Elena Conchello.