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domingo, 10 de enero de 2010

Un nuevo enfoque en los trastornos de la memoria y demencias.


Estamos acostumbrados, a que, ante una situación de olvido y distracción nos riamos de nuestra poca atención. A veces bromeamos sobre las causas de los olvidos, aparentemente sin relación con nosotros, pero es en esos momentos cuando dudamos de, si en el fondo, no tendremos cierta responsabilidad sobre ellos, ya que es a nosotros a quién le atañen.

El psicoanálisis contesta de forma científica sobre estos actos fallidos.

Freud entre 1901-1904, formulará en el texto Psicopatología de la vida cotidiana, la fundamentación de los porqués de tales lapsus, distracciones, olvidos, despistes, etc. No pudiendo sino preguntarnos, ante hechos tan aparentemente irrelevantes de nuestra vida cotidiana,- como olvidar los cumpleaños, las llaves de casa, el coche abierto y un sinfín de lapsus, singulares en cada caso-, porqué, cuánto de nosotros, está implicado en el olvido.

En el tratamiento psicoanalítico, decimos que no existen errores, sino equivocaciones, entendiendo la equivocación como posibilidad de no volver a repetirla gracias al análisis personal del paciente.

Mucho de los tratamientos actuales suministrados en centros gerontológicos, debieran reconsiderarse con el estudio desde la teoría psicoanalítica, teniendo en cuenta que la memoria no se deteriora, ni se agrava, ni la capacidad de habla se ve limitada.
En tanto no existe el profesional específico, que escuche lo que yo quiero decir, enseguida les diagnosticamos de trastorno de ideas delirantes, porque: “Como no encuentro sentido a esa concatenación de palabras, singulares en cada caso”, deshecho que el paciente pueda decir algo con interés para el criterio psicológico y/o médico psiquiátrico.

Nada de lo que el Hombre dice, le es ajeno en ese momento y circunstancias de su vida; Por eso, en los trastornos de la memoria y las demencias, se precisa de nuevas perspectivas así como de la inclusión de los psicoanalistas de forma explícita en las instituciones, residencias, centros de día, etc.

Se precisa de una escucha analítica para no negar la posibilidad de que el paciente hable y sea considerado. Un buen psicoanalista no escuchará ideas delirantes sin sentido, ya que en esas palabras, el paciente, expresa todo su mundo, todo lo que de forma reiterativa quiere decir.

Elena Conchello.

2 comentarios:

  1. Escribir y publicar sobre temas de salud y educación habla del buen quehacer de los profesionales. Felicitaciones.
    Carlos Fernández

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  2. Gracias Carlos, es un trabajo sostenido gracias a profesionales como tú.

    Como dice M.O. Menassa:
    "Ya están las cosas hechas, ahora hay que escribirlas para que sean otras cosas".

    Un abrazo.

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